Publicado: 19 de Febrero de 2015

El notario es un funcionario público del Estado que garantiza a los ciudadanos la seguridad jurídica que

necesitan en sus relaciones particulares, ya pertenezcan al ámbito personal, contractual, familiar o empresarial.

Pero además de un funcionario que controla y garantiza la legalidad, el notario cumple una no menos importante

función de consejo, de asesoramiento imparcial. El propio Reglamento Notarial se refiere a que indicará

a las partes el medio jurídico más idóneo para alcanzar los fines lícitos que persiguen. Asesoramiento y consejo

son los fundamentos de la propia función notarial porque el particular solo puede prestar su

consentimiento, de forma plena y válida, cuando es conocedor de las consecuencias y efectos de lo que

firma.

Ambas tareas, asesorar e informar imparcialmente en relación al documento que se quiere otorgar, asegurar

y controlar la legalidad del mismo, constituyen los pilares sobre los que se apoya en el día a día el trabajo

del notario.